La acarofobia es un mecanismo de defensa de la mente que se desarrolla como resultado de algún evento en el pasado que se vincula con la picadura de insectos que causaron un trauma emocional.
Por ejemplo el miedo a la sarna, y esa creencia persistente de que los ácaros se están moviendo debajo de su piel, se imaginan a los insectos microscópicos ingresando por los poros y que comienzan a caminar por debajo de la piel listos para hacer daño.
